Me he vuelto a encontrar con ella…

Hacía tiempo que el destino no me daba una sorpresa, pero anoche pasó, una vez más y de forma totalmente inesperada apareció delante mía. Juro que yo no la buscaba… Pero al vernos nuestras miradas se entrelazaron, uniéndose en un bucle infinito capaz de parar el tiempo. Mi respiración se entrecortó y un hálito de vida recorrió mi cuerpo, como un enamorado me perdí entre sus ojos y sentí el susurro de su nombre… Ella se llama Oscuridad.

Es tan bella que me cuesta encontrar las palabras para describirla, tal vez, tu que estás leyendo esto la conozcas y no necesites una descripción, pero me siento en la necesidad de intentarlo porque siento que he visto algo único y especial. ¿Por donde podría comenzar? Siempre he pensado que la belleza es relativa, soy consciente de que existen unos cánones y modas en nuestra sociedad actual pero siempre he tenido un concepto muy diferente sobre el tema, cuando llegas al nivel de darte completamente igual lo que piensen los demás, comienzas a descubrir que tus sentimientos son los que realmente te dicen que es la belleza para ti. Para mí la belleza es ella, Oscuridad.

Andaba paseando por la calle de mis pensamientos, absorto en estupideces cotidianas sobre las que me gusta reflexionar, rodeado de pensamientos positivos que considero amigos y que me dan fuerzas para luchar día a día. De repente apareció delante mía, imponente y suprema, con un paso dulce y especial, mis amigos pasaron a un segundo plano, se que íbamos hablando de algo importante y sencillamente se me cortó la respiración al sentir su presencia. Me miró directamente a los ojos, sin vergüenza ni recelos y una sonrisa brotó de sus labios, probablemente reflejo de la que surgía de mi. En ese instante el tiempo se congeló y me sentí la persona más especial del mundo, rodeado de miedos y con mil pensamientos cruzándose por mi cabeza hasta que la pregunta que mi subconsciente se hacía se respondió… ¿Es ella de verdad? Si, no tengo ninguna duda… Delante de ella no existen dudas.

«Hola, ¿Qué tal?» la pregunta más típica del mundo, una pregunta que sencillamente siempre he odiado porque todo el mundo responde «bien», es lo contrario a la sinceridad que defiendo que siempre hay que tener y si, soy el primer mentiroso que siempre responde con una sonrisa. ¿Por qué nos mentimos entre nosotros? ¿Tan difícil es ser sinceros? Reconozco que hay personas que me dan completamente igual y que espero un tajante bien para cortar la conversación y seguir con mi vida… Pero hay personas que me importan de verdad y con las que sufro cada vez que esta pregunta surge como parte del inicio de una conversación. Por suerte, a veces se crean conexiones y una mirada es capaz de decirte lo que de verdad siente una persona.

Nuestra conversación fue sencillamente casual e intrascendente, lo suficiente como para sentir la incomodidad de la que he hablado, incapaz de poder llegar más allá y limitado en mis posibilidades humanas nos volvimos a fundir en una mirada imposible de romper y entonces, la invité, me acarició y llegó hasta mi pequeño escudo de piel. Su contacto fue más humano que nada que haya sentido en mucho tiempo y sentí como traspasaba mi cuerpo hasta llegar a mi corazón, la fuente de mi alma.

Lo reconozco, estoy enamorado de ella, es Oscuridad y me atrae profundamente. No es una atracción física, es una atracción que supera la realidad y que me transporta a un mundo lleno de soledad y pensamientos, un mundo donde me siento cómodo y feliz porque me recuerda que estoy vivo… Es la fuente de mi fuerza, la musa que susurra estas palabras y que me ha mantenido despierto toda la noche con la esperanza de no perderla, muchos la tienen miedo y cierran sus sentimientos… Yo quiero abrazarla aunque sea lo último que haga, porque cuando me mira el tiempo se detiene y me hace saber que estoy vivo, vivo de verdad, enamorado de lo indescriptible, de lo imperfecto y maravilloso, la belleza descrita en persona para mí.

Si, soy una persona compleja, no soy un artista ni tengo el don de la palabra, pero esto se ha escrito solo, yo no he intervenido… ella me susurra cada palabra que escribo. Cierro los ojos y veo su sonrisa, una sonrisa provocada por mi presencia… Me derrito solo de pensarlo y me siento especial. Tan especial como para pasar la noche en vela pensando en ella, en su mirada… Como si del sol se tratara pienso en acercarme a ella y sentir algo más allá de lo que cualquier humano ha llegado a sentir jamás. Se que suena pretencioso e imposible, se que el miedo y las pesadillas siempre me acompañarán… son parte de mi alma y por eso quiero estar con ella, porque la Oscuridad es pura y sincera. Oscuridad es amor… Amor es vida y vida es todo lo que quiere mi alma.

Si has llegado hasta aquí, gracias por compartir este momento conmigo.

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